El momento más esperado llegó para cientos de fieles que se congregaron en Barcelona desde doce provincias españolas, incluyendo las Islas Baleares, las Islas Canarias y la región de Cataluña, para participar en la Santa Cena de Jesucristo.
A las 4:00 p.m. (hora local) dio inicio el servicio de alabanzas, en un ambiente de fe y alegría. Las oraciones de los fieles y los cánticos del coro de la Zona Sur de España, llenaron el lugar de reflexión y gratitud por el sacrificio redentor de Jesucristo.
Los creyentes participaron con absoluta reverencia en este memorial sagrado. Antes de esta celebración, se llevó a cabo una preparación espiritual, mediante el cual cada miembro buscó la misericordia de Dios y se preparó espiritualmente para participar con dignidad, en obediencia a las palabras de Cristo:
“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.”
— Juan 6:54–56
Bajo la autoridad apostólica, el pan y el vino fueron bendecidos y repartidos entre los congregados, quienes renovaron así su pacto de fe y amor con Jesucristo. Este acto representa el momento culmen de la Santa Convocación: un momento de comunión, esperanza y unidad.
Al concluir la ceremonia, los fieles se despidieron con abrazos fraternos, deseándose bendiciones los unos a los otros. Cada uno regresará a su lugar de origen con el firme propósito de vivir como buenos cristianos para Dios y buenos ciudadanos en sus comunidades, llevando consigo la enseñanza cristiana.