La iglesia de Getafe ha estado de fiesta espiritual y prueba de ello es que Dios derramó el Espíritu Santo en algunos corazones en esta iglesia.
Dando Dios testimonio de que su bendición se sigue derramando la tierra por cuanto la autoridad apostólica sigue presente y se ejecuta con poder.
La Iglesia se gozó en esta bendición y levantando sus manos recibieron a los nuevos hijos de Dios.